Virginia y Francisco Inda. La Novedad
“La venta de traje ha caído a la mitad con relación a los años 60 o 70.
Se siguen vendiendo, pero ya no es igual. Incluso el sombrero o gorras antes era más de vestir y ahora son más deportivos”
“Generalmente los clientes no saben cuál es su talla.
A muchos les tenemos que tomar medidas, ya sea de la cintura
o del cuello de la camisa”
Son hermanos y las dos caras de un comercio cuasi centenario creado por una mujer para vestir al hombre. Aseguran que se pasan el día con el metro colgado al cuello para tomar medidas a sus clientes, además de haciendo nudos de corbata. Defienden que la pinza del pantalón aún no se ha perdido, que el color más vendido en todas las prendas es el azul y que los caballeros, cuando entrar en su tienda, lo hacen con intención de comprar más que de mirar. Y una novedad: nunca hacen rebajas porque trabajan con precios muy ajustados todo el año.
Pregunta.– Con casi 90 años y sin grandes novedades. ¿Esa es la mejor noticia después de tanto tiempo y, sobre todo, después de más de año y media de pandemia?
Respuesta.– Bueno, quizá sí sea esa la mejor noticia. Y poder seguir con la trayectoria iniciada en 1932. Es una suerte que tras tres generaciones aún tengamos ilusión de continuar con este proyecto.
P.– Ya que lo cita, ustedes son un claro exponente de un tipo de comercio, el familiar, del que cada vez quedan menos ejemplos en la ciudad. ¿Habrá una cuarta generación en su negocio?
R.– No lo sabemos porque para dedicarse al comercio hay que tener mucha ilusión y muchas ganas. En cualquier caso, todavía son muy jóvenes y a nosotros aún nos quedan años detrás del mostrador. El futuro lo decidirán ellos.
P.– Su abuela Victoria montó este negocio para vestir al hombre. ¿Nunca se han planteado vestir a la mujer?
R.– No, la verdad es que no. El hombre tiene todo un mundo a su alrededor: sastrería sport, ropa interior, complementos… que ya de por sí requieren mucha atención. Nunca nos hemos planteado abrir otra sección. Además, estamos muy contentos de cómo estamos atendiendo el universo masculino.
P.– Cuentan que en sus inicios lo más vendido eran los trajes, las camisas y los pijamas, además de las viseras y boinas. ¿Todo sigue igual o los años y las modas no pasan en balde?
R.– Es claro que los años han cambiado totalmente la moda. Hoy la sastrería ha pasado a un segundo plano y los caballeros visten bien, pero más de sport. La gente que se jubila ya no quiere volver a ver ni el traje ni la corbata. Buscan más vestir bien, pero cómodos.
P.– El traje y la corbata, ¿volverán a vivir una época dorada o su uso queda restringido ya a ceremonias y eventos?
R.– Ya solo los usan prácticamente quienes trabajan en oficinas y despachos o para acudir a citas y eventos sociales que requieren cierta etiqueta. Pero para pasear, ya nadie se pone traje y corbata. Además, hoy en día en sport hay prendas muy vestidas y menos uniforme que un traje. La venta de traje ha caído a la mitad con relación a los años 60 o 70. Se siguen vendiendo, pero ya no es igual. Incluso el sombrero o gorras antes era más de vestir y ahora son más deportivos.
P.– Su clientela, principalmente hombres de mediana edad, busca prendas cómodas que les hagan sentirse jóvenes. ¿El hábito hace al monje?
R.– Hace mucho. Con los años, los hombres lo que buscan es sentirse bien y prendas que les favorezcan. Se preocupan por cuidar su aspecto, que sea más juvenil, y no quieren verse descuidados. Si están bien de salud, poco importa que tengan 70 u 80 años. Lo que quieren es encontrarse cómodos. El hombre es además un cliente muy fiel. Si le gusta el comercio, siempre repite. Cuando entra viene con la intención de comprar más que a mirar. Generalmente les gusta comprar. Quizá las mujeres somos más de mirar y comparar.
P.– Oscar Wilde sostenía que “una corbata bien anudada es el primer paso serio que un hombre debe dar en la vida”. ¿Lo suscriben?
R.– Sí, pero hay muchos tipos de nudos, desde los más serios y clásicos a otros que le dan a la corbata un aspecto más informal. El que más se estila en nuestra tienda es el Windsor. Estamos todo el día haciendo nudos de corbatas. De hecho, muchos clientes se van con el nudo de la corbata hecho, sobre todo si la usan solo para eventos o de forma muy esporádica. En ocasiones, a muchos turistas o invitados que viene de fuera a una ceremonia cuando llegan al hotel se dan cuenta de que se les ha olvidado meter en la maleta el traje de baño, el cinturón, la corbata o incluso el traje, que se lo han dejado colgado en la puerta del dormitorio. Y hay que solucionarlo.
P.– ¿Se puede vivir sin un par de pantalones vaqueros?
R.– Creo que el pantalón vaquero ya no entiende de edades. Nosotros cada vez tenemos más modelos y formatos, ya sean del tradicional de cinco bolsillos o de sport, al que muchos llaman ‘chinos’.
P.– ¿Se ha perdido la pinza en el pantalón?
R.– No, la pinza o pliegue es un detalle de vestir que aún se lleva. Quizá los fabricantes no apuesten ahora tanto por ella como antes, pero todavía hay clientes que siguen demandando pantalones con pinzas.
P.– A los hombres, ¿les cuesta acertar con la talla?
R.– Lo que ocurre es que generalmente no sabe cuál es su talla. A muchos les tenemos que tomar medidas, ya sea de la cintura o del cuello de la camisa. Siempre andamos con el metro al cuello para poder tomar medidas. Mi padre es sastre y nos enseñó el oficio.
P.– ¿En qué radica la elegancia del hombre?
R.– En ir aseado y en que las prendas sean acordes a su talla y edad. Armonía y cuidado. Los hombres, a medida que cumplen años, prestan más atención a las prendas, a los cuellos, a los bajos del pantalón... No vale coger la primera que ves en el armario. Pero hay pocos hombres presumidos. Siguen siendo reacios a ir de compras y muchas mujeres viene a comprar por ellos, sobre todo ropa interior y complementos.
P.– “En caso de duda, ponte algo rojo”, decía el diseñador Bill Blass. ¿Es un buen consejo?
R.– No, no lo encuentro lo más apropiado. Podría ser en el caso de una mujer, pero no en un hombre. No sabría decirte un color, pero el que nosotros más vendemos es el azul, en todas sus tonalidades y para todas las prendas.
P.– Lo suyo es un negocio a medias, incluso alternan mensualmente la llevanza de las cuentas. Dos mejor que uno.
R.– Sí, es más fácil llevarlo entre los dos. Para poder irte tranquilo de vacaciones, salir a hacer un recado… Todo tiene sus adaptaciones. Dicho esto, tampoco he conicdo estar sola.
P.– Dicen que con el discurrir de los años se han quedado casi sin competencia. ¿Buena o mala noticia?
R.– No tenerla es mala noticia, pero sí que la hay, y mucha. Lo es cualquier tienda que venda caballero, más allá de que sea más o menos clásico. Han cambiado muchas las cosas. Antes todo el comercio estaba en el centro de la ciudad. Ahora, están los centros comerciales, el comercio online… Todo es competencia, no solo los de proximidad.
P.– Todos los estudios apuntan a que el comercio electrónico no dejará de crecer en los próximos años. ¿La tienda física está en riesgo?
R.– Nosotros hemos empezado a trabajar este canal a través de la iniciativa del Ayuntamiento. Es un escaparate distinto al físico. Pero el nuestro de la tienda está muy bien situado. Tenemos la suerte de tener un gran escaparate, por el que pasa mucha gente y que además cuidamos mucho. Un buen escaparate vende muchísimo. La primera venta la hacen los escaparates.
P.– En contra de la tendencia actual, ustedes nunca han hecho rebajas. Eso sí que es una novedad.
R.– Pues sí. Mi abuela siempre me dijo que ajustara el precio lo más posible para poder dar al cliente siempre el mismo. Y creo que al final lo valoran. Nuestros precios siempre son los mismos durante toda la temporada. Da igual que el cliente espere unos días a comprarlo, porque el precio seguirá siendo el mismo.
Un poco más
- Una prenda básica
- Un pantalón, pero diría tres modelos: de vestir, sport y vaquero
- Un tejido
- Algodón y lana. Los dos son imprescindibles.
- Un traje
- Uno azul marino, de dos botones y con aberturas.
- ¿Corbata, pañuelo o pajarita?
- Corbata, sin duda.
- El pantalón, ¿con o sin raya? ¿Y preferiblemente a la altura del tobillo?
- Para vestir, con raya y pinza; para sport, sin raya. En cuanto a la largura, marcaría la altura del tacón del zapato. Lo del tobillo es temporal.
- Un complemento
- Un cinturón acorde con el conjunto.