Laura Carbajo · Carot

“Lo que prima ahora son las colecciones cápsula. Eso de verano e invierno ya no se lleva tanto”

 

Al frente de uno de las tiendas de moda con más raigambre en la ciudad, asegura con satisfacción que sus clientas no preguntan por marcas concretas, sino que compran esencia Carot. Muy activa en redes sociales, concede que tiene compradores muy fieles y de toda España y que su reto es crear su propia marca, además de seguir creciendo en la venta online, que considera el futuro.

 

“Lo que más me preocupa son las rebajas anticipadas, el black friday… La presión de las grandes marcas hace que el cliente se haya acostumbrado prácticamente al continuo descuento”

 

“Creo que, al igual que se hace con la hostelería, también habría que potenciar el comercio, que hace mucha falta”

 

Pregunta.– Moda y diseños internacionales envueltos en una atmósfera de comercio inglés. ¿Acierto?

Respuesta.– Bueno, no exactamente. Es verdad que es una tienda con solera, en la que las maderas le aportan cierto aire antiguo. Pero no, esa no es la inspiración de Carot. La tienda sigue igual que cuando se fundó, hace 45 años

P.– Tienda muy familiar de trato personalizado. ¿Ahora sí voy por buen camino?

R.–Sí, totalmente. Carot es más que una tienda, es una experiencia de compra y por eso nos esforzamos en tener ese trato tan personal con las clientas. Nos gusta conocerlas, saber cuáles son sus gustos, ayudarlas en la elección de las prendas…

P.– ¿Existe el estilo Carot?

R.–Sí, sí. Ahora más que nunca. Creo que hemos conseguido crear una esencia Carot. Tengo muchas clientas que nos mandan fotos con las prendas que han comprado y nos lo dicen. Sienten ese aroma que destila la tienda.

P.– ¿Y las prendas exclusivas a precios asequibles?

R.–Bueno. Cuando hablamos de un prenda exclusiva no solemos hacerlo de precios asequibles. No creo que vayan de la mano, aunque es cierto que con el devenir de los años hemos apostado un poco por atraer a nuevas generaciones con colecciones de precios más bajos. Porque de un tiempo a esta parte las cosas han cambiado mucho y la gente ya no gasta tanto dinero como gastaba antiguamente. En este sentido, sí hemos incorporado a nuestro catálogo firmas de precios más asequibles, pero siempre, aunque pueda parecer una contradicción, buscando prendas especiales y diferentes que nos permitan mantener nuestra esencia.

 

 

 

 

P.– Dice que siempre anda con muchas ideas en la cabeza. ¿Me puede decir la última?

R.–Es verdad. ¿La última? Además de crear la firma Carot, siempre he tenido en mente, especialmente desde que empecé a trabajar en la tienda, que podría hacer una colección pequeña de prendas muy básicas que siempre han funcionado y funcionan muy bien y que nunca se pasan de moda. Al final es como crear un fondo de armario de prendas que siempre sientan bien, tengas los años o la talla que tengas. La tengo que seguir dándole forma, pero es una idea que lleva tiempo rondándome la cabeza. También otra iniciativa que llevo pensando desde hace tiempo, pero que no termino de llevar a cabo, es hacer, cuando empiecen las colecciones de invierno o de verano, una presentación en tienda para nuestras clientas más fieles. Lo que ocurre es que tengo muchas clientas que no son de Santander a las que sin duda les costaría venir.

P.– ¿Nunca se han planteado vestir al hombre? R.- Es algo que también me plantean muchas personas. Me encantaría, pero considero que al ser yo la imagen de la tienda, quien viste la ropa y quien la enseña, no tendría un chico para que lo hiciera y a mí me resultaría muy difícil hacerlo. Actualmente, en un negocio es muy importante que haya una imagen. Y para vender prendas de chicos, ¿cómo lo hago?

P.– La competencia de las franquicias y grandes marcas, las aperturas a mediodía y los domingos y festivos, la liberalización de las rebajas, el auge del e-commerce… ¿Qué es lo que más les preocupa para la estabilidad de su negocio?

R.–Lo que más me preocupa son las rebajas anticipadas, el Black Friday… La presión de las grandes marcas hace que el cliente se haya acostumbrado prácticamente al continuo descuento. Te lo piden constantemente y ya no se valoran tanto como antes las temporadas. Si todo el día estamos con rebajas, ¿en qué se queda al final las temporada? Además, no se puede comparar una franquicia con una tienda pequeña como la nuestra.

P.– Los expertos aseguran que las tiendas que mejor se adaptan a los nuevos tiempos son las que ofrecen experiencias y una relación más estrecha a sus clientes. ¿Tienen razón?

R.–Sí, lo decía al principio. Comprar es ahora una experiencia en la que se valora mucho el trato personal. Que las clientas se sientan como en casa y que sepan que les vas a decir la verdad. Que no les vas a decir que le sienta bien una prenda si realmente no es así por el simple hecho de venderla. Ese es nuestro espíritu.

P.– El pequeño comercio local depende en gran medida del turismo. ¿Verdad o mentira?

R.–No, no lo creo. Al menos no es mi caso. Quizá puede ser que hace años sí fuera así, pero pienso que hoy en día los turistas no van tanto de tiendas como lo hacían antes. Ahora se promociona la gastronomía y las visitas por los pueblos y rincones de la región, pero no se hace lo propio con el comercio. Creo que, al igual que se hace con la hostelería, también habría que potenciar el comercio, que hace mucha falta.

P.– Ha llegado ya el momento de que las ventas online superen a las físicas?

R.–Sí, diría que sí. De hecho, yo vendo más online que en la tienda física. El crecimiento del comercio digital va ligado al estilo actual de vida en lo que toda va muy rápido. Pese a ello, no prescindiría de la tienda ni loca. Es como mi escenario.

P.– ¿Qué me pongo hoy? ¿Algún consejo para que esta pregunta deje de ser un problema?

R.–Uff. Tener fondo de armario y estilo propio. Deberíamos guiarnos menos de las modas y más de lo que realmente te sienta bien y te hace sentir cómoda y segura.

P.– ¿El calzado informal le ha ganado la partida a los tacones? ¿Las zapatillas también son elegantes?

R.–Sí, totalmente, Particularmente, yo es como más estilosa me veo. Además, quedan bien con todo. Aunque donde esté un buen zapato con tacón que se quite todo lo demás. Lo que pasa es que ya no aguantamos los tacones. Se nos ha hecho el pie muy débil.

P.– Los colores entienden de moda, no de edades. ¿Lo suscribe?

R.–Puede ser. Es verdad que cuando eres más joven usas colores más vivos, pero yo, por ejemplo, soy muy de negro, un color que me encanta pero que reconozco que, a partir de cierta edad, quizá ya no vistes tanto. Las clientas mayores nos piden más color.

P.– Dicen que los hombres empiezan a vestirse por los pies. ¿Y las mujeres?

R.–Por la prenda de ropa. Y luego elije los complementos. Eso es lo último, a no ser que tengas ganas de estrenar unos zapatos o un bolso y entonces piensas primero en ellos y después en la ropa que te pegue.

P.– Elija su armario: ¿Algunas cosas buenas o muchas que no lo son?

R.–Algunas cosas buenas, por supuesto. Siempre hay que apostar por la calidad. Mejor pocas prendas, pero buenas.

P.– La extensión de los periodos de rebajas, ¿riesgo u oportunidad?

R.–Depende de cómo lo mires, del contexto. Si quieres dar salida a productos estancado que nos has vendido, es una oportunidad. Pero si los periodos de rebajas se anticipan tanto como ahora, entonces es un riesgo. Y más cuando dependes de la climatología. Si no hace bueno, la campaña de verano vas a tardar en venderla. Y lo mismo ocurre con las temporadas de otoño e invierno. Si en octubre todavía hace buen tiempo, ¿cuándo vas a vender los jerseys? Cada vez se venden menos abrigos. Si en noviembre todavía no hace frío, está claro que los clientes no van a comprarlos y esperarán para hacerlo al black friday o a las rebajas. Por eso cada vez hay mas marcas que hacen colecciones cápsula, más acordes con el mes en curso. Eso de verano e invierno ya no se lleva tanto.

P.– Mójese y dígame qué medida adoptarían para tratar de revitalizar el pequeño comercio.

R.–Seguiría promoviendo las campañas de vales, que contribuyen a dinamizar mucho el comercio. Y lo haría además en el mes de diciembre. Y por supuesto regularía las campañas de rebajas. Se han normalizado a tal nivel que ya hay muchas épocas del año en que las clientas dudan si comprar o no una prenda, porque saben que en dos o tres semanas estarán rebajadas. Esto crea una inseguridad tremenda, y a mí me hace también sentir mal porque a una clienta de confianza le has vendido un vestido y ves que a las dos semanas otras tiendas ya tienen el cartel de rebajas./p>

 

EN CORTO

  • Lo que más le gusta de la moda
  • Divertirme mientras me visto, mezclar y no tener un patrón prestablecido.
  • Una prenda básica
  • Un gabán
  • Una que nunca pasa de moda
  • Un blaizer
  • Un complemento
  • Un buen bolso
  • Un tejido
  • Me encanta el algodón y el lino
  • El color de este verano
  • El marrón chocolate

 

CAROT SANTANDER

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