Café comercial: Rebeca y Francisco · TORRE SABER COMER

De casta le viene al galgo el ser rabilargo

No hay mejor forma de comenzar esta historia que con esta frase. Quiero enfatizar que el esfuerzo, la constancia y la profesión centrada en el trabajo de calidad, suele venir de herencia genética, o como se decía antes “se mamaba”.

“El esfuerzo, la constancia y la profesión centrada en el trabajo de calidad, suele venir de herencia genética”

El padre de Francisco era carnicero de profesión en el Mercado de la Esperanza, junto con su abuelo y su tío. En un momento de necesidad de crecimiento personal, el padre de Francisco decidió emprender abriendo una carnicería muy cerca de donde se encuentra hoy en día “Torre saber comer” pero con un local muchísimo más pequeño. Este negocio lo comenzó con su hermano y éste más tarde se establecería en otro local diferente en la Calle Floranes.

Francisco cuando vuelve de la mili ya se establece a trabajar con su padre en la carnicería, aunque llevaba viendo y aprendiendo desde los 12 años. Lleva toda su vida trabajando y no sólo se queda en eso, sino que busca cómo mejorar cada día en lo que le puede ofrecer a su clientela.

En el año 2008 deciden Francisco y su mujer Rebeca llevar a la realidad una idea de negocio que tenían en mente. En ese momento se encontraban en el local que ocupan hoy en día, pero tan sólo en una parte. Decidieron arrendar la parte colindante y emprender hacia un nicho de mercado que les convertiría en un lugar único. Pasaron de ser una carnicería a una tienda especializada de carnes, embutidos, comida preparada, vinos, futas, panadería, dulces y conservas. Un local que hoy en día se ve moderno y cuidado, en el 2008 tuvo que ser un auténtico boom del diseño, de hecho nos cuentan que la tienda se diseñó con estilo italiano.

“La tienda se diseñó con estilo italiano”

Hay que ser muy valientes para realizar una inversión económica y física de tal calibre. Y decimos física porque esta visión de negocio les llevaba a contar con muchos empleados y mucho trabajo extra. ¡Qué suerte poder contar con negocios locales así, con empresarios trabajadores que apuestan por la creación de empleo y oportunidades! Nos contaron como anécdota que durante la obra, que fue faraónica, no llegaron a cerrar más que un día. Cuando estuvo terminado un lado trabajaron allí y comenzaron con la obra en el otro… Rebeca recuerda que muchos de sus amigos les ayudaron a organizar y colocar productos para poder abrir a tiempo.

 

 

La sensación al entrar en “Torre saber comer” es la de cercanía y confianza de estar en manos de personas que saben muy bien lo que venden. Materiales de primera calidad, como la zona reservada a los chuletones que maduran, hasta que Francisco los rescata y prepara para su venta.

“Cuentan con una amplia zona de comida preparada, a diario y con mimo”

Cuentan con una amplia zona de comida preparada, a diario y con mimo. Pudimos visitar los entresijos de “Torre saber comer” y descubrimos una amplia zona equipada con cocina, zona de cocina en frío, grandes neveras o refrigeradores y además organizada perfectamente para cocinar grandes cantidades. Nos comentan que en Navidades tienen su momento más potente del año, con una cantidad de pedidos inimaginables. Claro está, que si un cliente repite, por algo será.

Si algo nos ha transmitido esta pareja de luchadores natos es que con ganas y trabajo continuo se pueden alcanzar los sueños. Eso sí, sin apenas vacaciones, pero se alcanzan.

Muchísimas gracias Rebeca y Francisco por recibirnos, por ser tan amables, sinceros y por trabajar por un comercio local de calidad en nuestra ciudad.

 

TORRE SABER COMER

C. Montejurra, 1, 39010 Santander, Cantabria
Teléfono: 942 33 37 68