Café comercial: Enrique Lera · ELECTRODOMÉSTICOS LERA
Comenzamos el café con un hilo conector en la historia de Santander. Álvaro Lavín, recordaba del café con Joyería Matra, que éstos nombraron a Lera porque compartieron zona de barracones después del gran incendio de Santander. Enrique, gerente de lera nos cuenta que su padre fue a los Barracones directamente. Pero vamos en orden para entender la historia al completo.
ORÍGENES
Mi padre, Francisco Gómez Gómez era maño, y después de la Guerra Civil, sus hermanos le tuvieron que dejar en un colegio de Carabineros del Escorial porque habían quedado huérfanos. Allí se crió sólo y aprendió el oficio de carabinero.
Para los jóvenes que lean esta entrevista, el carabinero era un cuerpo de seguridad armado creado en 1829 e integrado en la Guardia Civil en 1940. Su misión principal era la vigilancia de las costas y fronteras, además de la represión del fraude y el contrabando. Esto del contrabando que nos suena más a película de gánster americana, que en aquella época en la que no había de nada era muy típico comprar de ”estraperlo”.
SANTANDER
A Santander le uniría el destino, ya siendo carabinero, en un viaje en el que conoció a la mujer de su vida, Carmen Lera, se enamoró y decidió quedarse en la ciudad. Como conocía bien al haber sido carabinero el mundo del contrabando, comenzó a trabajar trayendo productos de Estados Unidos que aquí no existían como: vaqueros, perfumes, paraguas, medias de seda… Nos cuenta Enrique que era contrabando “limpio” y que con todo esto comenzó en los barracones para vender sus productos.
Como en los años 50, le llegó la noticia de que en la Cuesta del Hospital nº2 había una sombrerería que se llamaba “Sánchez” que se traspasaba y decidió coger el local. Allí montó un negocio que tenía de todo: pipas de fumar, papelería, guitarras, armónicas, flautas… Se vendía de todo, incluidos los vaqueros de “estraperlo” que seguía vendiendo. Aquí llegó el famoso nombre que conocemos todos LERA, que realmente viene del apellido de su mujer.
“En su nuevo local vendía de todo: pipas de fumar, papelería, guitarras, armónicas… Y también los vaqueros de contrabando”


LAS MÁQUINAS
También estuvo muy involucrado en el negocio de las máquinas “Flipper” y las de “Jukebox” que nos cuenta Enrique que se metía “un duro” y elegías la canción que querías escuchar. Llegó a tener 150 máquinas en total. En esta época nos cuenta Enrique que no recuerda muy bien cómo porque era un niño, que estuvo en contacto con los Hermanos Franco, dueños de muchísimos recreativos y casinos de España. Su padre murió cuando Enrique tenía tan sólo 13 años y esta parte del negocio su madre prefirió venderlo.
“Se metía “un duro” y elegías la canción que querías escuchar”
LERA
Su hermano César y su madre siguieron trabajando en la tienda de la Calle Cuesta del Hospital hasta que encontraron la oportunidad de abrir un pequeño negocio en la Calle Rualasal, en 1960 que nos cuenta Enrique que no había ni coches: podías sentarte en la carretera que no venía nadie.
Aquí trabajaron años y siguen trabajando. Nos cuenta que cuando abrieron PRYCA en el año 1987 inauguraron una galería comercial y decidieron abrir allí una tienda con la que tuvieron unos años increíbles de ventas. Con el tiempo decidieron volver a centrarse en la zona centro donde se encuentran hoy en día.
“En su nuevo local vendía de todo: pipas de fumar, papelería, guitarras, armónicas… Y también los vaqueros de contrabando”
Enrique nos cuenta que el punto diferencial de Lera como comercio local de Santander es la atención y la profesionalidad. Llevamos toda la vida trabajando y sabemos sólo por experiencia cómo hacer que el cliente se sienta satisfecho. Tiene historias para no parar, muchas de ellas de personas que compraron en grandes superficies y no les valía el electrodoméstico por “x” o por “y” y total para ahorrarse 30€ que más tarde para recogida o servicio técnico acaban pagando 50€.
EL FUTURO
Tomamos el café con Enrique y su mujer Ana y también nos acompañó su hija, la futura generación del negocio que ya se encuentra al pie del cañón. Estudió psicología y actualmente se encuentra ayudando a Enrique y aprendiendo cómo llevar el negocio. Le deseamos muchísima suerte, y esperamos que sigamos paseando por Rualasal delante de los locales de Lera, donde tendrán una atención perfecta, profesional y cercana. Todas las ventajas del comercio local en el mundo del pequeño y grande electrodoméstico.


