Café comercial: Carnicería Javier
En el año 1973 comienza a trabajar Javier cuando era un jovenzuelo junto a su tío y su abuelo, Alejandro Movellán. Su abuelo fue el primer Movellán carnicero que comenzó con esta gran saga familiar que tan buenas carnes ofrecen a los santanderinos en diferentes carnicerías.
Su abuelo fue carnicero de Valdecilla siendo en sus comienzos Matarife, que era la persona oficial que mataba reses u otras especies y también que las descuartizaba.
Nos cuenta Javier que en aquellos tiempos las monjas llevaban el control del hospital y tenían su despensa y su cocina y lo organizaban todo. De hecho su abuelo en tiempos de guerra y postguerra tenía a veces que buscar métodos un poco ortodoxos para el envío de carne. Llevaban la ambulancia, que conducía un señor que se llamaba Eusebio y metían por las urgencias la furgoneta como si llevaran un enfermo para poder acercar al hospital comida a los enfermos. Dentro de la ambulancia, no había más enfermo que la res que habían sacrificado la noche anterior y que ayudaría en la alimentación de todos los ingresados.
“Javier ya ayudaba a su tío despachando los huevos porque no llegaba ni al mostrador”
Javier tuvo bien claro desde los 10 años que quería ser carnicero. Sus padres insistieron para que estudiara, pero Javier tuvo siempre clara su vocación.
Incluso antes de terminar el bachiller prometido a sus padres, Javier ya ayudaba a su tío despachando los huevos porque no llegaba ni al mostrador.
Cuando terminó el bachiller se dedicó a trabajar con su tío muchos años. Más tarde estuvo en la carnicería del Cuerno en Cuatro Caminos, donde Antón padre y fue el que inauguró la carnicería actual Antón.
Después de unos años Javier decidió que quería ponerse por su cuenta y ahora desde el año 2001 está en Carnicería Javier.








UNA CARNICERÍA ESPECIAL
Un buen carnicero de los que casi no existen necesita tener limpieza, orden y desde luego buen corte. Entender del animal y aprovechar al máximo el material con el que se trabaje.
“Aquí todo lo que se vende tiene nombre”
Y esto Javier, desde que se lo enseñó su abuelo, lo lleva a rajatabla. No hay más que pisar su carnicería para verlo. Además para él la calidad es necesaria, tanto que allí todo lo que se vende tiene nombre. ¿Sabéis qué significa? Que vende calidad, animales cuidados en pastos al aire libre que tienen nombre y cuidadores. Entre ellos él mismo se convirtió en cuidador. En un momento de su vida, ya como carnicero autónomo, tuvo la oportunidad de quedarse con las vacas del ganadero que le vendía la carne porque se jubilaba. Y las cuida a diario, con cariño y mimo. Tanto que a veces le cuesta acompañarlas al matadero, pero esta con sus animales hasta el último momento para confirmar que no sufran y que sientan que les acompaña. Javier nos enseña libros con fotos, porque todo lo tiene guardado, y nos enseña sus vacas y bueyes y nos cuenta cómo incluso a varios les ayudó a nacer.
El resultado es una carne de verdad, hace que su carne tenga un paso más en la excelencia. Los animales que no son suyos también los busca con mimo, porque la calidad para él es lo primero.
En la carnicería le acompaña Lucía, que como dice Javier son un equipo y trabajan en todo juntos. Y juntos elaboran muchos platos cocinados o preparados para calentar y freír. Preparan platos que también trasladan esa filosofía de esta carnicería que respiran naturalidad, calidad y sabor. Cocina tradicional de calidad que para el que no quiera cocinar es una opción sana y fácil de comer platos elaborados con amor.
¡Lucía además será la herencia generacional de Javier, qué suerte tiene la ciudad de Santander que veremos durante muchísimos años abierta la Carnicería Javier!
CARNICERÍA JAVIER
Dirección: C. Guevara, 3, 39001 Santander
Teléfono: 942 07 00 73