Cuando el pasado se vuelve presente. Las antigüedades nunca pasan de moda. Muebles, obras de arte y objetos de épocas pasadas cobran nueva vida para formar parte de nuestros hogares tras un cuidado proceso de restauración y pintura.

 

Profesionales con años de experiencia y dedicación nos adentran en el mundo de la decoración y el interiorismo de lo antiguo y vintage de la mano de las más variopintas colecciones, desde el art decó, art nouveau hasta los muebles isabelinos, escandinavos, rústicos o coloniales, entre otros estilos y corrientes.

Descubrimos estos ‘almacenes de sentimientos’ que dan vida a esta original tendencia de decoración en la que el pasado se vuelve presente a través de piezas únicas e insólitas, con personalidad y mucho carácter. Auténticos tesoros aptos no todos los públicos, no solo para coleccionistas.

 

Pasen y lean. La historia continúa.

 

El recorrido por los anticuarios podemos iniciarlo en El Ducado Arte y Antigüedades (Gándara, 7), una deliciosa tienda de antigüedades regentada por Francisca ‘Paqui’ Ceballos Duque repleta de atractivos objetos de porcelana, muebles restaurados, aparadores, butacas, alfombras y sugerentes piezas de arte contemporáneo.

Avanzando hacia el centro urbano, aparece Antigüedades Gloria Monasterio (Plaza Pombo, 4), una tienda de anticuario y decoración dedicada al mueble auxiliar, complementos de cristal, porcelana y lámparas. También dispone de objetos de coleccionismo, bolsos, bisutería y piezas vintage.

Por último, a un paso de la Plaza Porticada, está Brocantes & Antiques (Del Medio, s/n y Hernán Cortés, 5), un acogedor espacio con piezas originales de los siglos XIX y XX en el que Carmen San Emeterio nos propone mobiliario y artículos de cristal, porcelana, textil y luminarias, además de piezas de joyería y coleccionismo.

En este particular mundo del arte y las antigüedades, también son cita obligada Galería Juan Silió (Sol, 45), un consolidado y atractivo espacio cultural que el pasado año celebró su trigésimo aniversario. Se trata de un proyecto de arte abierto a todos los lenguajes y especialmente comprometido con artistas españoles. No muy lejos –apenas a un centenar de metros– se encuentra Galería Siboney (Santa Lucía, 49), un renovado espacio emblemático del arte cántabro desde hace más de un cuarto de siglo. Un puente y plataforma para numerosos creadores que celebra una docena de exposiciones anuales.

 

Si continuamos hacia el centro urbano, podremos entrar en Galería Este (Mercado del Este, local 12) una pequeña galería de arte con exposiciones mensuales y venta de obras de arte que comparte propiedad con Arte Sorto (Lope de Vega, 28), un taller de enmarcaciones con una completa gama de molduras muy atento a las últimas tendencias en enmarcación.

 

Si de aquí nos encaminamos hacia el cercano Puertochico, el arte y las enmarcaciones tienen otro exponente en Cristalería del Cantábrico (Hernán Cortés, 59), un diáfano establecimiento especializado en vidrio y cristal y taller de enmarcación con más de medio siglo de experiencia que también ofrece cuadros, complementos y regalos. En línea recta hacia el corazón comercial de la ciudad, está Acuarela (Rualasal, 2) una inquieta tienda esquinera de enmarcaciones y venta de obras de arte. Cerca de la zona portuaria se ubica Artes Picas’o (Antonio López, 44), galería de arte y enmarcación.

Pero no son los únicos ejemplos. Diseminados por diferentes zonas de la ciudad podemos visitar Enmarcaciones Quadro (Avda. Doctor Diego Madrazo, 4), una luminosa tienda de enmarcaciones dedicada también a la obra gráfica y a la venta de obras de arte. Si avanzamos hacia el oeste, se encuentra Enmarcaciones Goya (Floranes, 44), un amplio comercio que reúne una extensa oferta en grabados, litografías, molduras y espejos; y las tiendas de Luber Enmarcaciones (Camilo Alonso Vega, 19) y Enmarcaciones Los Andes (Avda. General Dávila, 266), espacios que en ambos casos ofrecen una completa variedad de cuadros, marcos, molduras y espejos.